25 verdades a saber en el versículo Isaías 66, 1

Leamos lo que dice este versículo:

“El Espíritu del Señor Dios está sobre mí,
porque me ungió el Señor para dar buenas nuevas a los afligidos;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
a proclamar libertad a los cautivos,
y a los presos apertura de la cárcel.”

(Isaías 61:1)

De este versículo profético sobre Jesús, dado en tiempos del profeta Isaías, se desprenden muchas verdades cuando lo analizamos, meditamos y comprendemos. En la Palabra escrita, es importante saber leer no solo las líneas, sino también entre líneas, dejando que la Escritura se interprete a sí misma. Dios siempre puede revelarnos verdades a partir de otras verdades. Dicho de otro modo, las verdades se encadenan y forman una unidad indivisible.

Para el momento de escribir esta reflexión, he encontrado unas 25 verdades, y seguramente tú también podrás descubrir otras más al meditar este pasaje. Toma papel y lápiz, y deja que el Espíritu Santo te hable.


Verdades que se desprenden de Isaías 61:1

  1. Jesús era guiado por el Espíritu Santo, que es Dios.

  2. Dios es el origen de Jesús; es Él quien lo envía.

  3. Donde estaba Jesús, allí estaba Dios.

  4. Jesús es el Ungido del Señor. Fue ungido para su misión y para su venida. Su unción es espiritual; ningún ser humano podía ungirlo. Venía directamente de Dios. Con nuestro nuevo nacimiento, Él mismo se convierte en nuestra unción.

  5. Jesús fue y es un enviado de Dios; no es el autor de su misión, sino Dios.

  6. Fue enviado para sanar cuerpos y almas. Nuestra sanidad forma parte del plan redentor de Dios.

  7. Jesús tenía y tiene poder sobre toda enfermedad.

  8. La enfermedad no forma parte del plan original de Dios en la creación.

  9. Jesús no podía estar enfermo, porque no tenía pecado.

  10. Jesús no solo traía buenas noticias: Él mismo es la Buena Noticia, el don de Dios para la humanidad.

  11. Jesús fue ungido por Dios antes de la fundación del mundo, antes de la creación. Esto muestra que fue concebido por Dios como un ser apartado para ser Su Hijo.

  12. Dios se interesa por nuestros corazones; no quiere que vivamos con corazones quebrantados ni con sufrimientos emocionales.

  13. Un corazón quebrantado tiene dificultad para conectarse con Dios, con los demás y consigo mismo; es una prisión interior.

  14. El corazón quebrantado refleja emociones negativas y pensamientos que producen disfunciones internas.

  15. La sanidad del corazón precede muchas veces a la del cuerpo.

  16. Jesús vino a liberar de la cautividad satánica; el diablo tiene miles de formas de producir esclavitudes.

  17. Jesús vino a sacarnos de nuestras prisiones interiores. Todo ser humano vive algún tipo de prisión interna; las mayores liberaciones son las que ocurren dentro.

  18. Dios es especialmente compasivo con los que sufren, con los afligidos y quebrantados.

  19. Como Padre, Dios sufre con nuestras enfermedades y dolores. Él es nuestra liberación.

  20. La sanidad es la voluntad de Dios. La enfermedad no es obra de Dios, sino del diablo directa o indirectamente; de otro modo, Dios no habría enviado a Jesús como sanador.

  21. Dios es compasivo con nuestros sufrimientos.

  22. Dios es el Dios de las sanidades. Él es el autor de toda sanidad, sea de origen espiritual o natural.

  23. Jesús vino al mundo con una misión, y entre muchas, la mayor fue hacer доступible la vida eterna por medio del nuevo nacimiento.

  24. La Buena Noticia central que Jesús trajo es la salvación.

  25. Es necesario comprender bien las palabras: proclamar, liberación, libertad y buenas nuevas, porque expresan el corazón del mensaje del Reino.


Conclusión

Isaías 61:1 nos revela el corazón de Dios manifestado en Jesús: sanar, restaurar, liberar y salvar. No se trata solo de palabras proféticas, sino de una misión viva que se cumplió en Cristo y sigue vigente hoy para todos los que creen.

Que al meditar este pasaje, el Espíritu Santo nos lleve a una comprensión más profunda de la obra redentora de Jesús en nuestras vidas.

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