Principios espirituales en el Salmo 1
**1. Bienaventurado el hombre que no anda en consejo de malos, ni está en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.**
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No caminar según los principios del maligno.
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Debes elegir con quién caminas en tu vida; es tu decisión. Las malas amistades corrompen.
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Tu felicidad depende en parte de la influencia que permites que otros tengan sobre tu vida.
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Seguir el consejo de los malvados te llevará a la ruina.
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Dios no prohíbe recibir consejos, pero quien aconseja debe ser una persona justa, que conozca los principios de la Palabra. Esto implica que también puedes recibir acompañamiento o mentoría de un cristiano.
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Sentarse en compañía de los burladores significa apoyarse y descansar en sus principios, hacerlos propios.
**2. Sino que en la ley del Señor está su delicia, en su ley medita de día y de noche.**
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Debemos hacer de la Palabra nuestra fuente de placer. El placer es una emoción positiva.
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El cristiano debe aprender a meditar; dejar que Dios nos enseñe a hacerlo de día y de noche.
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Este versículo muestra claramente que la meditación es un principio bíblico, aunque otros lo hayan apropiado fuera del contexto de Dios.
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En lugar de seguir al malvado, sigue lo que la Palabra de Dios dice sobre ti.
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Permite que la Palabra se convierta en tus emociones.
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Cuanto más placer encuentres en la Palabra, más placer tiene Dios en ti.
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Bíblicamente, la Palabra debe ser la primera fuente de placer del creyente.
**3. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.**
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Debemos dar fruto para Dios.
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El hombre viene a la tierra para producir buenos frutos.
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Tu propia vida es una semilla de Dios que debes permitir que Él haga crecer.
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Es la voluntad de Dios que todo lo que hagamos conforme a Su voluntad prospere.
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La prosperidad es un derecho legal del cristiano en Cristo. No hacemos cosas para prosperar, sino que prosperamos porque esa es nuestra herencia en Cristo.
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Somos como árboles y Jesús es como el corriente de agua. La pregunta es si estamos cerca de Jesús. El agua regenera y nutre. Jesús es nuestra agua espiritual, mientras que Dios es la Fuente del agua.
4. No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.
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El malvado es destruido por su propia maldad.
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El malvado se excluye a sí mismo de la compasión de Dios.
**5. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos.**
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Las personas que hacen el mal no pueden sostenerse delante de los justos; se sienten incómodas ante la justicia.
**6. Porque el Señor conoce el camino de los justos, más la senda de los malos conduce a la perdición.**
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Aunque como nacidos de nuevo nadie reconozca nuestra posición de justos, Dios sí la reconoce.
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Dios también conoce el bien que ha preparado para nosotros. Él no obra por azar; el azar no es un principio divino. En el plan de Dios no existe la casualidad.
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No solo Dios conoce el camino de los justos, sino que lo dispone para que caminemos en él.
Conclusión
El Salmo 1 nos muestra dos caminos: el del justo y el del malvado. El primero conduce a la vida, al fruto y a la prosperidad en Dios; el segundo, a la ruina. La elección es diaria: qué oímos, con quién caminamos y en qué nos deleitamos.
Que Dios nos bendiga.