27 claves de la oración a saber
La oración es un gran principio del cristianismo. A través de la oración tenemos la posibilidad de comunicarnos con Dios, el Dios Creador
La oración es un gran principio del cristianismo. A través de la oración tenemos la posibilidad de comunicarnos con Dios, el Dios Creador
Dios no prohíbe recibir consejos, pero quien aconseja debe ser una persona justa, que conozca los principios de la Palabra. Esto implica que también puedes recibir acompañamiento o mentoría de un cristiano.
La primera manera, la más urgente y eterna de agradar a Dios es nacer de nuevo. Sin esto, todo lo demás pierde su fundamento. El nuevo nacimiento es lo que nos hace pasar de ser simplemente criaturas de Dios a ser hijos de Dios. Por medio de la nueva vida en Cristo, Dios borra todos nuestros pecados.
Muchas personas que se dicen creyentes no entienden lo que significa “lo que está disponible”. Al no aprender su significado bíblico, se encierran en discusiones falsas y en creencias equivocadas.
Todo lo que no es el verdadero Dios es el falso dios, adorado bajo múltiples facetas seudo-religiosas. El diablo siempre se opone a la verdad de Juan 17:3 —el único Dios verdadero—
Dios ha hecho disponible que al nombre de Jesús toda rodilla —todo poder y toda persona— se doble en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Jesús es el Hijo de Dios, por quien la gracia y la verdad han llegado y se han manifestado plenamente.
El Salmo 23 es una poderosa fuente de inspiración para nuestras oraciones, pues resume varias facetas de la voluntad de Dios para nuestra vida.
El primer versículo de la Biblia encierra una verdad profunda que muchos creyentes leen, pero pocos se detienen a meditar en su esencia
Este versículo encierra una verdad poderosa para la vida cristiana: Dios ya nos ha dado la victoria en Jesucristo. Por eso, el creyente no lucha para obtener la victoria, sino que lucha desde la victoria que ya le fue concedida.
El pecado entró en el mundo a través del pecado original de Adán. Eva pecó e indujo a Adán a pecar, y desde entonces el pecado alcanzó a toda la humanidad, excepto a Jesucristo.