El secreto del amor de Dios
Permanecer en el amor de Dios es lo que nos protege y sostiene. Saber que Dios te ama es mucho más poderoso que intentar amar a Dios con tus propias fuerzas. En realidad, no puedes amar verdaderamente a Dios si no crees primero que Él te ama.
El amor de Dios por ti es más importante, más fuerte, más perfecto, más constante y más fiel que tu “amor” por Dios. Dios es amor. Y el que ha nacido de nuevo tiene el amor de Dios a su favor de manera eterna.
La Biblia lo afirma claramente:
Juan 15:10
“Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.”
1 Juan 4:19
“Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.”
1 Juan 4:10
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”
Uno de los secretos de la vida de Jesús fue que permanecía en el amor del Padre. De la misma manera, nosotros solo podemos caminar con Dios si permanecemos en Su amor; es decir, si tomamos conciencia de él, lo creemos, lo recibimos y lo vivimos cada día.
Por eso, es necesario comenzar a meditar en el amor de Dios por ti y en el amor de Jesús por ti. El diablo odia que las personas crean y acepten que Dios las ama, porque quien está seguro del amor de Dios vive sin miedo, sin condenación y con libertad.
El amor de Dios no es solo algo que Él da: Dios es amor.
🕊️ Meditación sobre el amor de Dios
Haz tuyas estas declaraciones y medítalas delante de Dios:
-
Dios me ama.
-
Estoy envuelto en el amor de Dios.
-
Vivo bajo el amor de Dios.
-
El amor de Dios se renueva a cada instante para mí.
-
Jesús me ama y dio su vida por mí.
-
El diablo no quiere que sea consciente del amor de Dios por mí.
-
Yo abrazo el amor de Dios.
-
Me embriago del amor del Padre Creador.
-
Dios me ama como ama a Jesús.
-
Si Dios me ama, no puede estar al mismo tiempo enojado conmigo.
✨ Conclusión
Permanecer en el amor de Dios no es un esfuerzo humano, es una decisión de fe: creer lo que Dios dice acerca de Su amor y vivir desde esa verdad. Cuando sabes que eres amado, tu relación con Dios cambia, tu manera de orar cambia y tu manera de vivir cambia.
El secreto no es cuánto amas tú a Dios, sino cuánto crees que Dios te ama a ti.
Que vivamos cada día en el amor perfecto de Dios.